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jueves, 15 de febrero de 2024

La Ansiedad en Hombres Gays: Entendiendo y Abordando el Desafío


La ansiedad es una experiencia humana común, pero a veces puede manifestarse de maneras que afectan significativamente la calidad de vida. En hombres gays de más de 30 años, los desafíos específicos de la vida pueden intensificar esta ansiedad. Es importante entender qué es la ansiedad y cómo se manifiesta en este grupo demográfico, así como explorar cómo la terapia puede ser una herramienta invaluable en su manejo.

¿Qué es la Ansiedad?

La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones estresantes o peligrosas. Sin embargo, cuando esta respuesta se activa de manera excesiva o persistente sin una amenaza real, puede convertirse en un trastorno de ansiedad. Esto puede incluir síntomas como preocupación excesiva, tensión muscular, dificultad para concentrarse, irritabilidad, entre otros.

Manifestaciones de la Ansiedad en Hombres Gays de Más de 30 años

En hombres gays de más de 30 años, la ansiedad puede manifestarse de diversas maneras debido a una combinación de factores personales, sociales y culturales. Por ejemplo, el temor al rechazo o la discriminación por su orientación sexual puede generar una constante preocupación por cómo son percibidos por los demás. Además, la presión de cumplir con ciertos estándares de belleza o éxito en una comunidad gay a menudo enfocada en la juventud puede generar inseguridad y ansiedad.

Cómo Ayuda la Terapia

La terapia ofrece un espacio seguro y confidencial para explorar y abordar los desafíos relacionados con la ansiedad en hombres gays de más de 30 años. Un terapeuta capacitado puede ayudar a identificar los factores desencadenantes específicos de la ansiedad y desarrollar estrategias efectivas para manejarla.

La terapia cognitivo-conductual, por ejemplo, se centra en cambiar los pensamientos y comportamientos negativos asociados con la ansiedad. Esto puede implicar desafiar creencias irracionales, aprender técnicas de relajación y enfrentar gradualmente situaciones temidas.

Además, la terapia puede proporcionar un espacio para explorar y procesar las experiencias pasadas de discriminación o trauma relacionadas con la identidad sexual. Al abordar estos aspectos subyacentes, se puede promover un mayor autoconocimiento y aceptación, lo que a su vez puede reducir la ansiedad y mejorar el bienestar emocional.

La ansiedad es una experiencia común pero debilitante que puede afectar a hombres gays de más de 30 años de manera única debido a los desafíos específicos que enfrentan en su vida. Sin embargo, la terapia ofrece una herramienta poderosa para abordar estos desafíos y mejorar el bienestar emocional.


Al comprender la naturaleza de la ansiedad y buscar apoyo profesional, es posible encontrar alivio y desarrollar habilidades para manejarla de manera efectiva. Si estás experimentando ansiedad, recuerda que no estás solo y que hay recursos disponibles para ayudarte a superar este desafío.

martes, 13 de febrero de 2024

Diálogos de mí...


Les voy a contar en unos cuantos párrafos de donde vengo y cómo he llegado hasta este punto de mi vida. 

Yo nací y crecí siendo un niño visiblemente gay en una familia de recursos escasos que se dedicaba al comercio ambulante, crecí en un entorno bastante condicionado por la heteronorma, con mucha violencia física y social. En un matrimonio de 5 hijos, fui el menor de los varones, con dos hermanas menores.

Al terminar mis estudios de secundaria, con sólo trece años, me vi obligado a salirme de mi casa, abandoné mi ciudad (Aguascalientes, Méx.) y me trasladé a Ciudad Juárez, frontera con estados unidos, mi primer trabajo a esa edad, fue de personal de limpieza de un edificio de eventos sociales, viví con mi hermano, que hasta ese entonces, nunca había convivido con él, no avisé a mis padres que me iba de casa. Cuando veía el fenómeno de las personas que querían cruzar la frontera a Estados Unidos, me entró interés por mi país, siempre creí que de donde uno es, se puede ser mejor y regresé a Aguascalientes después de dos años.

En Aguascalientes, comencé a trabajar en una cremería en el mercado de abastos, después me metí a estudiar clases de inglés y ahí me encontré con un maestro que me instaló la siguiente frase que nunca voy a olvidar y de la que siempre estaré agradecido: “Iván, ¿porqué no te metes a la preparatoria de una buena vez y aprovechas el buen cerebro que tienes para aprender?, a mí, me va a doler ganar al mejor alumno de mi clase, pero me va a dar gusto ganar a un excelente colega”. Fue entonces que me cambié de trabajo, me metí a una fábrica de guantes para la industria y comencé la preparatoria en sistema nocturna, del trabajo me trasladaba en bicicleta a la preparatoria, el hambre me la quitaba con golosinas baratas, porque había que pagar las colegiaturas, a mitad del curso, el gobierno me proporcionó una beca económica del 50% del pago total por mis buenas calificaciones, pude egresar de ahí, para posteriormente ingresar a la carrera de mercadotecnia y medios de comunicación. Seguía trabajando durante el día en la fábrica y estudiando durante la tarde-noche, hasta que concluí la primera carrera universitaria.

Durante mi último grado de universidad, en ese entonces, me enamoré de un hombre que vivía a unas 5 horas de donde yo, y nos trasladábamos cada fin de semana para vernos, así hasta que concluí los estudios y por amor, abandoné la idea de ejercer y me cambié de ciudad a un pueblo muy pequeño al sur de Guanajuato, ahí permanecí trabajando en una casa de empeño mientras crecía esa relación, hasta que terminó y regresé algunos años después a Aguascalientes nuevamente.

Tras la búsqueda de un nuevo empleo, conseguí la de cajero en un casino, un puesto muy básico en esa empresa, así crecí de puesto en puesto hasta convertirme unos diez años después en gerente de sucursal, todo iba muy bien hasta que cayó la pandemia del Covid-19, que nos encerró a todos en cuatro paredes, caí en depresión, los niveles de ansiedad estaban por los cielos y mi obesidad cada vez era más gradual. Un día, en la búsqueda de hacer algo con lo que me ocurría, se cruzó la publicidad en redes de la carrera universitaria de psicología, no me pareció tan mala idea, llené el formulario con mis datos y le di enviar… 

Al poco tiempo me contactaron del instituto académico y al caer convencido que era buena opción, comencé la carrera que me ayudó a que hoy pueda apoyar psicológicamente a muchas personas que lo están necesitando, después vino el máster de psicología clínica de la salud que cursé en barcelona y hoy aquí me tienen.

Por mi cuenta de manera autodidacta y por mi historia de vida, perteneciente a la comunidad LGBTQ+, comencé a investigar autores y temas relacionados con la psicología afirmativa gay, es ahí donde surge mi especialidad y enfoque actual en este programa, la historia de vida  tan peculiar, la psicología y la idea de ayudar a personas de la población LGBTQ+ para que tengan una mejor calidad de vida.

Hoy en día me sigo preparando para poder brindar apoyor a quienes, como yo, ha pasado, o están pasando por momentos difíciles y que quizá quieran mejorar sus condiciones de vida y su aceptación personal.

Iván Ibarra