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miércoles, 21 de febrero de 2024

Navegando el Dolor: El Duelo en Parejas Homosexuales


Querido lector recientemente me he encontrado con un tema que me pareció de suma importancia y decidí dedicarle unas cuantas líneas en este blog, y es que estoy muy convencido que el amor no tiene género, pero el dolor sí tiene su propia complejidad cuando enfrentamos la pérdida de nuestra pareja homosexual. En un mundo donde el amor entre personas del mismo sexo aún enfrenta desafíos, el duelo tras la partida de nuestra pareja puede sentirse aún más abrumador. ¿Qué sucede cuando la persona con la que compartiste tus sueños, risas y lágrimas ya no está? ¿Cómo enfrentamos este dolor y encontramos una manera de seguir adelante?

Los sentimientos que surgen en este momento son tan diversos como las historias de amor que compartimos. Desde el profundo dolor de la pérdida hasta la confusión, la ira y la sensación de vacío, cada emoción es válida y parte del proceso de duelo. No estás solo en este camino, aunque a veces pueda parecerlo.

Sentimientos comunes

Dolor profundo: La pérdida de un compañero de vida es un golpe devastador, dejando un vacío que parece imposible de llenar.

Soledad: La sensación de estar solo en este mundo, especialmente si enfrentas el rechazo de la sociedad o de la familia, puede ser abrumadora.

Confusión: Preguntas sin respuesta sobre el futuro y el propósito de la vida pueden invadir tu mente, creando una tormenta emocional.

Ira: Sentimientos de injusticia, rabia hacia el destino o incluso hacia la propia pareja por dejarte atrás pueden surgir en momentos de vulnerabilidad.

Aceptación: Eventualmente, con el tiempo y el apoyo adecuado, llega la aceptación. Aceptar la realidad de la pérdida y encontrar un lugar para el amor perdido en tu corazón es parte crucial del proceso de duelo.

¿Qué hacer para enfrentar este tipo de duelo?

Permítete sentir: No te apresures a superar el dolor. Permítete sentir todas las emociones que surjan, sin juzgarte a ti mismo.


Busca apoyo:
Ya sea de amigos, familiares comprensivos, grupos de apoyo o terapeutas especializados en duelo, encontrar un espacio donde puedas expresarte sin miedo al juicio es fundamental.

Homenajea a tu pareja: Celebra la vida y el amor que compartieron juntos. Honra su memoria de maneras significativas que te ayuden a mantener viva su presencia en tu corazón.

Cuida de ti mismo: El duelo puede consumirte, así que recuerda cuidar de tu bienestar físico, emocional y mental. Tómate el tiempo que necesites para descansar, alimentarte adecuadamente y practicar el autocuidado.

Encuentra significado: Busca encontrar un propósito renovado en tu vida. Ya sea explorando nuevas pasiones, ayudando a otros en situaciones similares o encontrando formas de seguir adelante con el legado de tu pareja, encontrar un nuevo significado puede ayudar a aliviar el dolor.

Querido lector que estás pasando por un momento así de complicado, sé que el camino que enfrentas es difícil, pero también sé que eres más fuerte de lo que crees. Con el tiempo, el amor y el apoyo adecuados, encontrarás la fuerza para seguir adelante mientras llevas contigo el amor y los recuerdos compartidos. En este proceso de sanación, recuerda siempre que no estás solo.

Con amor y solidaridad

Iván Ibarra

martes, 13 de febrero de 2024

Diálogos de mí...


Les voy a contar en unos cuantos párrafos de donde vengo y cómo he llegado hasta este punto de mi vida. 

Yo nací y crecí siendo un niño visiblemente gay en una familia de recursos escasos que se dedicaba al comercio ambulante, crecí en un entorno bastante condicionado por la heteronorma, con mucha violencia física y social. En un matrimonio de 5 hijos, fui el menor de los varones, con dos hermanas menores.

Al terminar mis estudios de secundaria, con sólo trece años, me vi obligado a salirme de mi casa, abandoné mi ciudad (Aguascalientes, Méx.) y me trasladé a Ciudad Juárez, frontera con estados unidos, mi primer trabajo a esa edad, fue de personal de limpieza de un edificio de eventos sociales, viví con mi hermano, que hasta ese entonces, nunca había convivido con él, no avisé a mis padres que me iba de casa. Cuando veía el fenómeno de las personas que querían cruzar la frontera a Estados Unidos, me entró interés por mi país, siempre creí que de donde uno es, se puede ser mejor y regresé a Aguascalientes después de dos años.

En Aguascalientes, comencé a trabajar en una cremería en el mercado de abastos, después me metí a estudiar clases de inglés y ahí me encontré con un maestro que me instaló la siguiente frase que nunca voy a olvidar y de la que siempre estaré agradecido: “Iván, ¿porqué no te metes a la preparatoria de una buena vez y aprovechas el buen cerebro que tienes para aprender?, a mí, me va a doler ganar al mejor alumno de mi clase, pero me va a dar gusto ganar a un excelente colega”. Fue entonces que me cambié de trabajo, me metí a una fábrica de guantes para la industria y comencé la preparatoria en sistema nocturna, del trabajo me trasladaba en bicicleta a la preparatoria, el hambre me la quitaba con golosinas baratas, porque había que pagar las colegiaturas, a mitad del curso, el gobierno me proporcionó una beca económica del 50% del pago total por mis buenas calificaciones, pude egresar de ahí, para posteriormente ingresar a la carrera de mercadotecnia y medios de comunicación. Seguía trabajando durante el día en la fábrica y estudiando durante la tarde-noche, hasta que concluí la primera carrera universitaria.

Durante mi último grado de universidad, en ese entonces, me enamoré de un hombre que vivía a unas 5 horas de donde yo, y nos trasladábamos cada fin de semana para vernos, así hasta que concluí los estudios y por amor, abandoné la idea de ejercer y me cambié de ciudad a un pueblo muy pequeño al sur de Guanajuato, ahí permanecí trabajando en una casa de empeño mientras crecía esa relación, hasta que terminó y regresé algunos años después a Aguascalientes nuevamente.

Tras la búsqueda de un nuevo empleo, conseguí la de cajero en un casino, un puesto muy básico en esa empresa, así crecí de puesto en puesto hasta convertirme unos diez años después en gerente de sucursal, todo iba muy bien hasta que cayó la pandemia del Covid-19, que nos encerró a todos en cuatro paredes, caí en depresión, los niveles de ansiedad estaban por los cielos y mi obesidad cada vez era más gradual. Un día, en la búsqueda de hacer algo con lo que me ocurría, se cruzó la publicidad en redes de la carrera universitaria de psicología, no me pareció tan mala idea, llené el formulario con mis datos y le di enviar… 

Al poco tiempo me contactaron del instituto académico y al caer convencido que era buena opción, comencé la carrera que me ayudó a que hoy pueda apoyar psicológicamente a muchas personas que lo están necesitando, después vino el máster de psicología clínica de la salud que cursé en barcelona y hoy aquí me tienen.

Por mi cuenta de manera autodidacta y por mi historia de vida, perteneciente a la comunidad LGBTQ+, comencé a investigar autores y temas relacionados con la psicología afirmativa gay, es ahí donde surge mi especialidad y enfoque actual en este programa, la historia de vida  tan peculiar, la psicología y la idea de ayudar a personas de la población LGBTQ+ para que tengan una mejor calidad de vida.

Hoy en día me sigo preparando para poder brindar apoyor a quienes, como yo, ha pasado, o están pasando por momentos difíciles y que quizá quieran mejorar sus condiciones de vida y su aceptación personal.

Iván Ibarra